viernes, 22 de abril de 2011

De cómo decidí convertirme en hermano mayor...


Claudio quería tener un hermano mayor que lo defendiera en la escuela, como le sucedía a Gabi y a Pedro, sus compañeros de clase. Pero, como esto era imposible, decidió convertirse él mismo en hermano mayor... Esta lectura es una ocasión perfecta para explorar las distintas experiencias que tienen los lectores con relación a sus hermanos, como por ejemplo, si se sienten héroes protectores o si sienten que su espacio ha sido invadido por intrusos.
Es también la oportunidad para reforzar la importancia del amor y de la solidaridad entre los miembros de una familia.
FECHA DE EVALUACIÓN: 29 ABRIL 2011

1 comentario:

  1. Resumen del libro:

    Un pequeño niño tenía el gran deseo de convertirse en hermano mayor, ya que en la escuela tenía muchos modelos para observar como el caso de sus amiguitos Pedro y Gaby, niños que jamás eran molestados por el temor a la aparición de sus hermanos mayores.

    Para nuestro protagonista era muy interesante ser un hermano mayor, y no tuvo mejor idea que preguntar a su madre ¿cuándo tendrían un bebé?, pregunta que se repetía todas las mañanas.
    Los padres trataban de desanimarlo, diciéndole que, de tener un hermanito o hermanita, tendría que compartir su alcoba, sus juguetes y además, ya no podrían dedicarle todo el tiempo como hasta el momento; pero nada de esto desanimó el gran deseo del pequeño y encontró un buen aliado: Dios, le rezaba todas las noches, en nombre de él y de sus padres. Hasta que llegó el gran día, le comunicaron que vendría un bebé, fue un día tan feliz e hizo conocer la noticia a todos los vecinos, ¡Vamos a tener un bebé!, recibiendo felicitaciones de los receptores.

    Nació el bebé, de tres kilos y medio, midiendo cincuentraitres centímetros.
    Nuevamente comunicó la noticia a los vecinos, quienes con mucho entusiasmo lo recibían, fue entonces cuando le hicieron una pregunta: ¿Y cómo se llama? huy, problema, no lo sabía.
    Fue cuando se enteró que eran los padres quienes ponen el nombre a sus hijos, noticia que encontró muy injusta, haciéndose una pregunta, ¿Qué sucede con los niños que no les gusta su nombre?, no encuentra una respuesta.

    A todo esto se agrega otra preocupación, muy terrible por cierto, pensó encontrar un bebé muy hermoso al retorno de mamá; pero ¿qué pasó? se encontró con una niña, que no tenía ni un solo pelo en la cabeza, la cara muy roja, muchas arrugas, una boca de color azul que le salía saliva. Escuchaba a todas las personas que acudían a visitar, ¡qué hermosa bebé!, pensaba ¿es que acaso todos se volvieron ciegos?, pero él no hizo ni un solo comentario.

    Al pasar los días crece la angustia del niño, de ver que a Susanita no le crece el pelo y toma la desición de donarle un poco de su propio cabello, cómo, pegándoselo. Afortunadamente llegó la mamá a tiempo y el niño tuvo que ir directo a la peluquería.

    Nuevo problema, descubrió que hay momentos en que Susanita hace algo que huele terriblemente; pero descubre que existen los desodorantes ambientales para solucionar ciertos problemas.

    Observa que su hermanita llora mucho, a la hora que sea, papá y mamá van de inmediato en su atención, nace un poco de celos; pero al final comprende que ella es pequeña y necesita un poco más de atención.
    La niña lo reconoce y con una gran sonrisa se gana el corazón de su hermano mayor.

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